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Personajes Importantes de Nuestro Pueblo


MIGUEL AVECES GALINDO

Lee su Biografía aqui


SR. CURA IGNACIO RAMOS PUGA

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SR. CURA J. JESÚS HERNÁNDEZ NÚÑEZ (1904,1958)

Por el Profesor Javier Barba

(Construyó la torre Norte del templo y creo el equipo de futbol O'Conell, luchó contra el alcoholismo y fomentó la igualdad y pureza de las personas)

Nació en el año de 1904 (Octubre) en Unión de Tula Jalisco (La Costa Alegre) en una familia muy pobre. Sus primeros estudios los realizó en el mismo lugar y luego los continuó en el Seminario Diocesano de Guadalajara, Jalisco, y más tarde en Roma. Se especializó en Doctorado en Derecho Canónico, en Doctorado en Filosofía y Teología. Llegó a San Ignacio en 1944 después de estar en la Yesca Nayarit 3 años.

Obras Materiales: Construyó la Torre Norte (Templo Parroquial), 2 atrios, el curato, principió la escuela parroquial del Colegio llamado Pacelli (en honor de su Santidad Pio Xll llamado Eugenio Pacelli).

Obras Espirituales: luchó incansablemente contra el alcoholismo; en su tiempo jamás se permitió una cantina en el pueblo. Fue devoto de la Santísima Virgen del Sagrado Corazón de Jesús y de la Eucaristía. Luchó por la pureza en sus feligreses, predicaba incansablemente el amor a la pureza. Enamorado de la niñez en el catecismo y en la escuela, amante de la juventud en la Acción Católica y luchador por la salvación de todos en los ejercicios espirituales. El Sr. Cura se preocupaba mucho por la vida espiritual de su gente. Trataba a todos por igual. Tal vez con más cariño a los pobres, ignorantes y pecadores.

El Sr. Cura Hernández siempre se preocupó por el progreso de la gente del pueblo: al campesino le enseñaba como mejorar su ganado. Además le enseñaba, desde entonces, como ensilar para obtener mejores forrajes para el ganado, igualmente enseñaba al campesino como abonar sus tierras. A la gente del pueblo le insistía en el progreso, enseñándole algo de comercio, le gustaba el deporte, apoyó grandemente al béisbol, trayendo jugadores profesionales de Torreón y Guadalajara, nunca hubo mejor béisbol en San Ignacio que en ese tiempo. Apoyó igualmente al futbol, en su memoria existe el equipo del O’Connell, cuyo nombre se debe al Sr. Cura, en honor del Irlandés Daniel O’Connell, gran líder católico. La obra del Sr. Cura Hernández está vigente en nuestros días. El cambio de nuestro pueblo se puede dividir históricamente en antes y después del Sr. Cura Hernández

Antes del Sr. Cura: Pleitos, intranquilidad, asesinatos.

Después del Sr. Cura: esta tranquilidad que nos tocó vivir.

El Sr. Cura Hernández nos enseñó con su vida de trabajo y con su ejemplo de espiritualidad el camino del progreso. El Sr. Cura Hernández, desgraciadamente para nuestro pueblo, se fue muy pronto confirmando aquello que se dice: “lo bueno se va o se muere”.

Muere en San Ignacio el 3 de Febrero de 1958 a las 6:20 a.m. Posiblemente la persona más importante para nuestro pueblo.


PADRE RAYMUNDO PÉÑA
(RAMÓN PÉREZ BIRAMONTES)

Por Javier Barba Morales
Entrevista al Sr. David Orozco Pérez

(Introdujo el Beisbol como deporte principal en San Ignacio)

El nombre de Raymundo Peña no correspondía a su nombre de pila, él se lo cambió ya que era perseguido y buscado por las fuerzas federales durante la Revolución Cristera, pues era confesor de la tropa cristera asistiendo a los heridos y confesándolos. Su verdadero nombre era Ramón Pérez Biramontes, nació en 1900 y murió en 1986 en Guadalajara; se ordenó sacerdote a los 21 años de edad, su primer misa la celebró en la Yesca, Nayarit. En ese lugar duró 5 años y cuando vino la Revolución Cristera él se dio de alta para ayudar a los heridos y dar los santos oleos a los que iban cayendo, cuando termino la Cristera lo mandaron aquí, a San Ignacio Cerro Gordo, donde estuvo 5 años. Una vez vinieron a buscarlo pero había cambiado de nombre, no lo encontraron, una noche llegaron por él, alcanzo a verlos, atrás del templo tenía su caballo ensillado por si entraban a buscarlo, nadie les dio razón de él, todos dijeron: “el Padrecito que tenemos y que acaba de llegar hace poco tiempo, se llama Raymundo Peña, hoy no está él en el pueblo, salió a Guadalajara”, no insistieron mucho y se fueron los federales y ya no regresaron.

Al poco tiempo lo cambiaron a Nochistlán, Zacatecas, donde ejerció su ministerio unos 20 años ya como Sr. Cura. De Nochistlán fue designado a San Juan de los Lagos donde fue Canónigo y muere en Guadalajara Jalisco.

En su paso por San Ignacio fomentó el deporte del béisbol, formó un equipo con gentes como Ascensión Villa, Manuel Jiménez y Gregorio Jiménez, gente de esa camada, había buen equipo. Al principio los guantes eran de trapo, los bates aquí mismo se hacían, al paso del tiempo les compró unas manillas de cuerito, yo recuerdo que cuando íbamos a jugar a San Juan siendo Canónigo no se perdía un partido y siempre nos echaba porras, esto que te comento era cuando yo jugaba hace unos 20 altos.

Su vida era ayudar a la gente, él no se pensaba un momento para ir atender un enfermo, por muy lejos que estuviera. Él tuvo 2 hermanos y 3 hermanas una se caso con León Orozco (mi padre), otra hermana murió soltera, de los hermanos Jesús Pérez Biramontes fue Sacerdote en Guadalajara y murió en 1999. Otro hermano era José María, papá del los Pérez Castellanos, se casó con Mónica hermana de José Castellanos.


CHANITO ROMERO PLASCENCIA

Por Javier Barba Morales

Durante su juventud se dedicó al trabajo de arriero. “La vida de arriero era buena, ganaba uno bien, cerca de 35 pesos en cada viaje a Atotonilco, cargábamos carbón del Cerro Gordo, yo con mis burros no le temía a la lluvias ni a nada, yo tenía 17 años y ya casado, el mundo se me hacia pequeño, el Cerro era una selva completa, desde que llegabas al Cerro caminabas por debajo de los árboles y solo en algunos claros veías el sol, era un monte muy cerrado de árboles; puro palo colorado, madroño y encino. En mi tiempo éramos muchos arrieros, unos llevábamos carbón, otros escobas, otros loza, había muchos loceros, en Atotonilco todo se vendía, era un pueblo con mucho comercio. Entre los arrieros más conocidos de ese tiempo eran Lupe Salcido, Simón López, Saturnino Mota, Vicente Hernández, Natividad Romero, José Romero, Pedro Torre. En plena cristera yo era arriero siempre le sacaba la vuelta, pero una vez me tocó un agarre en Atotonilco nomás traqueteaban las balas, yo como pude me fui jalando con mis burros y no paré hasta llegar a San Ignacio, recuerdo que duré algunos días sin ir de nuevo, yo quería mucho a mi mujer que tenía 14 años cuando nos casamos, no era conveniente dejarse morir o hacerle al bravo, al valiente, así es que buscaba alejarme del peligro si se podía, mi primer hijo me esperaba y mi mujer me necesitaba. Cerca de San José, en la barranca, me tocó ver otro agarre, a mi me tocó ver algunos colgados en la cuesta de Atotonilco, por temor les atizaba más a mis burros”.

¿Que otros trabajo ha hecho Don Chanito? - “Cuando se acabó el cerro y no hubo manera de seguir haciendo carbón trabajé por muchos años de agricultor, sembrando yunta con quién podía, posteriormente me fui a los Estados Unidos, trabaje en la pizca del tomate, naranja, del algodón, en fin en lo que salía. No me fue mal en la vida, tengo una familia que siempre se preocupa por mí ahora que ya no puedo trabajar, mis hijos siempre me ayudan por lo que le doy gracias a Dios haberme dejado vivir tantos años”.


MARÍA BAUTISTA RÍOS

Por Daniel López Barba.

(Introdujo el Fribolité como artesanía y ocupación de las mujeres de San Ignacio)

Hoy quiero rendir tributo y recordar a una de las personas que por medio de sus dones hizo algo que creo nunca pensó que fuera a trascender, me refiero a una mujer, María Bautista Ríos y que orgullosamente fue mi bisabuela materna. Doña María Bautista Ríos fué esposa de don Luciano Barba, uno de los fundadores del Ejido en San Ignacio y pilar de éste durante muchos años. Doña María salió un día de San Ignacio C. G. en compañía de sus hijos José y Jesús Barba Bautista.

Cuando llegó a la gran Ciudad de México, hace más de 65 años, llegó como cualquier gente de provincia con el deseo de salir adelante, Vivió en el barrio de Iztacalco en el D. F en la casa del párroco del lugar y trabajó como asistente del mismo. Luego logró trabajar en el gobierno.

Junto a la parroquia existía una casa de donde habitaban las madres del colegio de la colonia entre las cuales había algunas de origen francés. Su nieta Carmen, quien es mi señora madre y tengo la fortuna de tenerla todavía viva, me platicaba que su abuela les pidió a las madres le enseñaran el tejido del cual se mantiene una buena parte de las mujeres de San Ignacio “el fribolite".

Resulta que por algún motivo no fue posible que le enseñaran el dichoso tejido por lo cual le pidió a su nieta Carmen que se metiera por la ventana y le trajera una carpeta de la cual sacó la muestra. Al paso de los años logró perfeccionar el tejido. Cuando regresa a su pueblo natal, San Ignacio, enseñó a tejer a varías mujeres las cuales producían y ella tenía una concesión en Guadalajara para las Fabricas de Francia, y el Palacio de Hierro en la Ciudad de México. Yo recuerdo que mi madre hacía el mismo tejido en varías formas y que cuando lo hacía, las mujeres que la veían se admiraban; en aquellos tiempos yo iba por el hilo y todavía lo recuerdo, hilo crochet de la cadena N"30. Hoy en día este tejido se ha ido extendiendo, muchas mujeres lo hacen orgullosamente en San Ignacio y de aquí se exporta a otros lugares.


SR. MIGUEL GONZÁLEZ JIMÉNEZ
(Trazó por primera vez las calles de San Ignacio)

Por el Profesor Javier Barba Morales.

Narrado por José Casillas Ríos.

Es una persona muy importante en la historia de nuestro pueblo ya que este personaje fue el que trazó las primeras calles del centro de la población, me estoy refiriendo al Sr. MIGUEL GONZALEZ JIMÉNEZ en su honor una calle lleva su nombre como recuerdo perenne a su memoria. Miguel González tenía un carácter fogoso, era de armas tomar, no se rajaba fácilmente. La dio de ingeniero, era muy amigo de los Valadéz y los Ramírez de Arandas, era muy político ese hombre y muy letrado.

Hoy recuerdo como si fuera ayer cuando nos dijo don Miguel: “Miren muchachos, traigan sus herramientas, picos y palas, vamos a abrir una calle”. Iniciamos con la Ignacio L. Prado, él las trazaba con cal y nosotros tumbábamos la maleza. Se afectaron algunas casas, recuerdo que tumbamos lienzos y algunos corrales, esto molestó a algunos ricos, lo echaron del pueblo, lo querían matar. Se fue a vivir a Arandas y nunca volvimos a saber de él.

Una vez que abrimos la Ignacio 1. Prado, alineamos los “once pueblos”, se le llamaba así porque había muchas casitas, la mayoría circuladas con órganos (cactus), los techos eran de paja, ahí vivía la peonada de la hacienda, los pueblos se encontraban al norte de lo que hoy es la Parroquia, por donde está la calle Leandro Quezada, esa que da frente a la Notaría Parroquia. Tenía una sola entrada perecía una vecindad, el agua corría entre las casas, niños y jóvenes jugábamos ahí después de terminar nuestras labores. Otro pequeño barrio al otro lado de la muralla era ahí por donde hoy está el correo y la calle que va a los terrenos de la feria. Ahí vivía doña Jesús la “Quita”, dueña de una fonda, condimentaba muy bien sus comidas, eran un deleite para el paladar más exigente, era esposa de Don Hilario Zavala, él se dedicaba a traer la leña del cerro para el negocio, por la misma calle estaba la fonda de Doña Delfina y Doña Rita mamá e hija respectivamente. El mayor esplendor de estas fondas fue en 1925, los arrieros llegaban a saborear los manjares. “DOÑA QUITA” y “DOÑA RITA” se disputaban la clientela: sopa de arroz, frijoles refritos con su queso, chiles rellenos, y los domingos, carne de puerco con chilito: “Pásele patroncito, tortillas calientitas hasta llenar, todo por unos cuántos centavos”.

Doña Quita llamaba la atención y abría el apetito al salir hasta la puerta con el “tistal” (masa molida con el metate) en la mano formando una tortilla para llamar a la clientela y pregonaba la comida que había, el rico pozole los domingos.


SR. JOSÉ GUADALUPE VARGAS

Por el Profesor Javier Barba Morales

Al Sr. José Guadalupe Vargas se le entregó un lote con una superficie de 361 metros cuadrados, los linderos eran: al Oriente Wilebaldo Nieves; Poniente J. Guadalupe González lo mismo que al norte, y al sur Jacoba Camarena.

Entreviste al Sr. José Vargas Rodríguez que vive en Venustiano Carranza Nº 8, el nos informó que Don Guadalupe tuvo 9 hijos: Jesús, Juan, Lupe, María, Carmen, Pedro, José, Aurelio y Miguel de estos solo viven (Jesús, María, José y Aurelio (Huello vale). Todos los hermanos de José Guadalupe nacieron aquí en San Ignacio, era una familia nativa de este lugar, en la puerta del Refugio, a este lado del lienzo charro, ahí por la tienda de Padilla, en ese lugar había un pequeño ranchito con casas humildes de adobe, allí nacimos los Vargas; cuando se fueron casando se arrimaron al pueblo, de todos modos los ricos eran nuestros amos y señores, el pueblito desapareció, las casas las tumbaron, como testigos mudos quedaron solo 2 fresnos en la puerta del Refugio, por mucho tiempo para descansó de los que venían de Pastores desde: el Sálero, el Alto, el Terrero, Higuerillas, etc.

Un día de trabajo iniciaba al clarear el sol y terminaba cuando el astro rey se ocultaba en el Cerro Gordo. Cuando se iba a empezar a arar el patrón le entregaba a uno los bueyes, cada quien se hacia responsable de los animales. Si te tocaba buena suerte pos ya la hiciste, si te tocaba un buey mañoso a batallarle todo el año, si tu papá pedía una yunta para su hijo no había otra que amansar el novillo. Con un buey uncías un novillo, le pegabas unas rama para que se fuera acostumbrando, poco a poco le ibas agregando peso, para eso tenías que irte al potrero con tu muchacho para arrendarlos y les ibas soltando el arado, una vez que aprendían a arar era el momento de iniciar las labores en serio.

Una yunta se componía de 35 solares, los Vargas como muchos otros muchachos iniciamos con agarrar yunta entre los 11 y 12 años. Mi primer sueldo recuerdo que fue de 12 centavos piscando en lo parado, poco después nos pagaron 25 centavos la jornada, como te dije antes, era de cuando salía el sol hasta que se ocultaba. Cuando piscábamos las carretas iban y venían a las trojes. las trojes del potrero grande estaban en las Galeras allí se llevaba el maíz; el frijol, trigo y linaza se traían a las trojes en donde ahora es la casa de Elías Orozco y los juegos de maquinitas de Pepe Orozco a un lado de Gabriel Hernández. En mi tiempo (1920-1935) sólo había de 4 sopas para trabajar: Guarros, Macías, González y Trina Franco.


DON AMADO GARCÍA

Por el Profesor Javier Barba

Era el mayordomo de Don Teodoro Macias, era el administrador de la bodega que se encontraba en contra esquina del templo, ahí donde hoy se encuentra la casa de Elías Orozco, ahí sacábamos los medieros del maíz para la siembra y el sustento de nuestras familias. Esta troje pertenecía a la Familia Macias. Cuando trabajábamos para la hacienda no podíamos ahorra ni un centavo ¿Cómo íbamos a ahorrar, si a un sembrador se nos pagaba un real y dos litros de salvao?

El salvao se lo revolvían nuestras abnegadas madres al nixtamal para que rindiera un poco más, las tortillas salían de un color café, pero nos decían que daba mucha proteína; calientitas no sabían tan mal, pero cuando se enfriaban parecían suelas de guarache. Un día al ver que no me alcanzaba el maíz le dije a Don Amado, a solas a ver si pegaba mi reclamo: “fijese Don Amado que el maíz que me entrega no me sale, no me alcanza, yo quería a ver si me da un poquito más” él me contestó: "eso está como los espantos, no a toda la gente le sale", en vez de darme rabia me dio risa por la ocurrencia, ni modo, había que amarrarse la tripa y comer menos.


ALEJANDRO VARGAS CASILLAS
(El más famoso de los jinetes de la región)

Por: Profr. Javier Barba

En esta ocasión las páginas de esta esta revista Se complace en presentar un persona que fue símbolo de¡ hombre decampo. Su fama como jinete trascendió nuestro San Ignacio Cerro Gordo actualmente cuenta con 93 años, su aspecto jovial nos recuerda al hombre que durante su vida, vivió plenamente lo que más le gustaba; el ser orgulloso de sus raíces haber demostrado su valentía sobre los lomos de los toros, no importaba su tamaño, tiene un orgullo no haber sido nunca tumbado de un toro...

A pregunta sobre cuando inicio a jinetear el nos comentó que casi nació sobre el lomo de un toro, pues a la edad de 7 años durante los herraderos que se hacían en el RANCHO LAS GALERAS al terminar de herrar un becerro él les montaba: "¡ A como me gustaba !" Hubo veces que hasta 20 jineteadas me aventaba, todas las personas me animaban y uno pues volado que era a ninguno me le rajaba, mi hermano Refugio me los coleaba y nunca me pudieron tumbar, mi otro hermano Teodoro siempre nos acompañaba cramos el trío inseparable como se podría decir "los tres mosqueteros, uno para todos y todos para uno".

¿Donde nació Don Alejandro? Mire maestro Yo nací en San Ignacio donde hoy es el billar de Pino, pero mi padre nos trajo a las "Galeras" el trabajó con González toda su vida y yo me críe aquí en las "Galeras", fui creciendo y mi gusto por el trabajo de campo fue aumentando, tenía un tío que se llamaba Rosario Casillas ese tío me dio muchos consejos sobre como dominar un toro, me empezó a montar en toros más grandes, me los coleaba a la edad de 15 años empecé a montar toros grandes, ya andábamos de plaza en plaza de todos los alrededores, Santa María, San José, Atotonilco, Tepatitlán y Arandas y nunca les di el gusto a ningún toro de verme en el suelo a pesar de mi tamaño, y no es que yo lo diga, hay muchas gentes que pueden platicar lo que estoy diciendo. Mis amigos de esa época como dicen hoy, mi cuadrilla, eran Sebastián García, Rosario Casillas, Refugio, Teodoro y Guadalupe.

Durante las fiestas patronales y otras veces para el 16 de Septiembre había jaripeos en San Ignacio, pero hubo tiempo que cada domingo se hacían jaripeadas para recabar fondos para el templo en construcción, estos se hacían por la salida a San José donde hoy es el Jardín de niños. Donde hoy es la escuela Zaragoza se montaba un lienzo en el toril de la Providencia que era la hacienda de los Guarros. Como le dije anteriormente en otras partes ibamos a jinetear a plazas de toros en forma, como Tepatitlán ahí me llevaron con engaños mis amigos, estaba un famoso toro de unos 500 kilos muy jugado y famoso en Valle de Guadalupe, Tepa y Acatic que nadie se le había quedado, me llevaron con camándula: no llevaba espuelas ni nada, me dijeron que ibamos a un mandado a Tepa y llegamos a la plaza de toros porque iba haber una corrida. La plaza estaba hasta los topes, toda la gente empezó a gritar jinete, jinete, jinetc, como no salía nadie, DonPedro González me dijo "El jinete eres tú a eso venimos", le pusieron pretal y me prestaron unas espuelas, me salió lo Vargas, le aguante todos los reparos, solo que al bajarme lo hice en forma descuidada y me dio una cornada. Otra experiencia muy interesante sucedió en Atotonilco. Sucede que Merced Orozco el de Pastores tenía una tienda y nos había creado una fama muy importante en ese lugar, presumía que solo los jinetes de San Ignacio montaban toros uno en la cabeza y otro sobre el lomo del toro. Para unas fiestas fuimos anunciados en la plaza de toros como los jinetes suicidas, el público estaba expectante, la plaza estaba llena a reventar, cuando nos presentamos la gente nos aplaudió, solo había 13 toros en los corrales, eso era pan comido para nosotros, el primero que salto al ruedo fue Adolfo quien era el encargado de sujetar el toro mientras le ponían el pretal, tenía una fuerza endiablada. Esa vez fuimos un servidor, Refugio, Guadalupe y Delfino Castellanos, 13 toros se nos hicieron pocos, la gente nos brindó un aplauso que todavía lo escucho, entre mis recuerdos, que hermosa fue esa vida de joven.


CHANO EL HERRERO (Sr. Donaciano Hernández)

Por el Profesor Javier Barba Morales

Esta columna la titulé San Ignacio y sus fundadores porque fueron estas personas de las que he venido comentando las que recibieron por parte del hacendado un pedazo de tierra, un lote donde formar el patrimonio familiar, fueron 75 personas las agraciadas.

En el punto primero de la escritura sefiala que el Sr. Conrado Macias hacia donación de lotes para casas habitación. En el punto segundo de la escritura don Teodoto S. Macías también donó en iguales condiciones otra parte de los lotes. Una de las condiciones impuestas fué vender al donante la basura de las casas a dos pesos 25 centavos la carreta. En esta ocasión entrevistamos al Sr. Cosme Martínez hombre de 83 afios cuya memoria es admirable durante su vida ha sido testigo fiel de la transformación de San Ignacio.

En esta ocasión nos habló del Sr. Donaciano Hernández (chano el herrero) que con su oficio que practicaba hacía felices a los burros que tenían que recorrer el largo camino hasta Atotonilco llevando productos de la Región y nunca se venían como dicen los troqueros de vacío. Donaciano vivió por la calle de Madero, le donarón el lote 10 de 192 m, sus linderos eran: oriente Sabas Hernández, poniente calle Madero Norte, Calle Zaragoza y al sur Gregorio Ramírez. Sus hijos fueron "Maxima"+ esposa de Ticho Villa, Salvador+, Aurelio+, Manuel (el ruche) de esta familia solo vive Francisco.


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