Escudo de Armas
  Historia Completa
   Historia Parte 1
   Historia Parte 2
   La Guerra Cristera
   Vida de San Ignacio
     de Loyola
  Alimentos, dulces y
   bebidas típicas

  Tradiciones y
   costumbres

  Leyendas
 
Fiestas Religiosas y
   Patrias

  Personajes
   Importantes


  Localización
  Hidrografía
  Clima
  Orografía
  Clasificación y uso de
   suelo

  Flora y Fauna

  Población
  Migración
  Vivienda
  Educación, Religión,
   Cultura y Recreación
  Comunicaciones y
   transportes


  Directorio Virtual de
   Hijos Ausentes

  Galería Fiestas 2006
  Galería de Arte y
   Cultura


  Los Colaboradores
  El Webmaster

Historia de San Ignacio Cerro Gordo

Panorama social en la Zona de los Altos de Jalisco.

Para entender el movimiento Cristero en los Altos de Jalisco, es necesario comprender como estaba organizada la sociedad en la región.

La propiedad de la tierra ha tenido un proceso constante de fraccionamiento que ha dado origen a que el mayor porcentaje de propiedad sea de tipo rancho. Por otro lado el mecanismo de la herencia y el desconocimiento de alguna rama de parientes, muchas gentes habían llegado al empobrecimiento o a la imposibilidad de ser propietarios. Estos no tenían suficiente dinero para trabajar sus tierras y recurrían al sistema de refacción, que consistía en pedir prestada la semilla de una cosecha a otra, dinero y semilla eran prestados por los prestamistas o acaparadores de los productos del campo.

EL PATRÓN. Era el propietario que tiene las tierras en cantidad mayor de las que pudiera trabajar con su familia. Daba al trabajador una extensión de tierra equivalente a una yunta; además le proporcionaba la semilla para la siembra, los bueyes para el trabajo agrícola, el maíz y el frijol para el sostenimiento del mediero y su familia durante el ciclo agrícola y alguna habilitación en dinero en casos especiales, como enfermedad o muerte de algún familiar, alguna fiesta religiosa etc.

EL MEDIERO. Es el que trabaja la tierra prestada hasta la cosecha, donde se dividía la producción todavía en mazorca, en dos partes iguales: una para el propietario y otra para el trabajador. La pastura generalmente para el patrón, aunque raras veces podía haber otros arreglos. Las deudas o prestamos tenían que ser pagadas al final de la cosecha, en dinero o en especie: ¿Dinero a la chaqueta o maíz a la carreta? corno solían decir los patrones. Esta es la relación más crítica que encontramos en los Altos porque los medieros reciben solo la mitad de la cosecha y la otra mitad de su fuerza de trabajo es recogida por el patrón. Así, el mediero no logra tener excedentes, muchas veces no cubre ni su subsistencia porque además de su mitad correspondiente tiene que pagar las deudas contraídas durante el año. A pesar de que el campesino tiene que movilizar todos los recursos humanos de su familia, el hijo pequeño era pastor, los más grandes peones y todos los demás ayudaban en el trabajo agrícola. El mediero estaba incapacitado para capitalizar porque todos los recursos son del patrón: la tierra, la yunta, la casa, y hasta los avíos para sembrar (arado, bueyes, yugo, azadones, etc.). A estas condiciones habrá que agregar otras no menos importantes: prestamos en caso de enfermedad, muerte, nacimiento o matrimonio de algún miembro de la familia, préstamo para la subsistencia durante el año, la tienda de raya de la Hacienda o la tienda de comercio del intermediario del poblado que en muchas ocasiones eran los mismos propietarios, donde el dinero de los medieros y los peones quedaba comprometido. A través de estas realidades nos damos cuenta que mientras los propietarios acumulaban mayores bienes, los medieros y peones iban a una mayor depauperación.

Este aspecto crítico se ve reflejado en la sociedad de 1920 y no es una simple coincidencia que la tropa cristera estuviera formada fundamentalmente por peones y medieros: "la mayoría de los que andábamos en la bola éramos puros medieros y peones y nuestros hijos entre los 15 y 20 años "dicen los sobrevivientes. Es por esto que en la revolución Cristera no se diera un solo caso en el que algún hacenado se haya levantado en armas ante el conflicto, en el mejor de los casos, su posición era ambigua: "se lavaban las manos". Apoyaban tanto a los federales como a los Cristeros; a los primeros por conveniencia, a los segundos por fuerza o por miedo. Los ricos daban ayuda con frecuencia a los federales porque tenían miedo perder bienes si la mayoría se ponían en contra del gobierno. Se iban a vivir a las grandes ciudades Guadalajara, Aguascalientes, San Luis Potosí, México e incluso al extranjero para evitarse problemas. Después de estadios realizados llegamos a la conclusión que el factor religioso no fue el único que llevó a la lucha a los numerosos campesinos que participaron en la Revolución Cristera, sino, además, un grave malestar existente por las relaciones de producción.

LA GUERRA CRISTIERA

De aquí en adelante hablaremos sobre la Guerra Cristera, las causas que la originaron su desenvolvimiento, el área que se vio cubierta, y algunos personajes, lo más sobresaliente que pueden ser del conocimiento de algunos y algunos que no son conocidos de nadie, también haré mención de algunos que pelearon en nuestro pueblo, otros que fueron fusilados y colgados en ranchos y cerros que están dentro de la jurisdicción de San Ignacio; para esto me basare en alrededor de 12 libros que tengo sobre esta guerra que de guerra se trata, pero es más que una ?epopeya? del pueblo creyente católico en defensa de su fe y de sus sacerdotes, de su Iglesia y su Fe. Los libros son: La guerra Cristera y los Cristeros de Jean Meyer l,ll,y III.; La persecución Religiosa en México de Lauro López Beltrán; El estado contra la Iglesia de Jesús García Gutiérrez; Mis recuerdos de la gesta Cristera de José G. Gutiérrez Gutiérrez; Los cristeros del volcán de Colima, Rescoldo, Testimonio Cristero y Entre las patas de los caballos, entre otros.

El conflicto Religioso-Cristero, tiene sus antecedentes desde la reforma de Juárez, Valentín Gómez Farias, y otros personajes de la vida mexicana, con la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857, que desato un enfrentamiento entre la iglesia y el Estado y sus diferentes fracciones políticas: los conservadores y liberales. Continuó durante la Revolución Mexicana y la promulgación política de México de 1917, y con la Revolución Carrancista, con sus respectivos artículos anti-religiosos, que viene a desencadenar directamente a la "Ley Calles" que trataba de regular las acciones de carácter religioso de las diferentes Religiones existentes en México, en una población donde solo existían un poco más de 400 protestantes en su mayoría extranjeros radicados en el país, 70 ateos materialistas, en su mayoría políticos y masones, y toda la demás población del país se confesaban Católicos. "Ley Calles". El 3 de julio de 1926 la Secretaría de Gobernación expidió una Ley en que se reformaba el Código Penal del Distrito y Territorios Federales en lo relativo a delitos del fuero común y sobre delitos contra la Federación en materia de cultos y disciplina externa. Esto fue también parte del inició de la Revolución Cristera.

El Gobierno tenía el fin de desaparecer a la Iglesia y por ello hacía hasta lo imposible por eliminarla, a tal grado llego esto, que se mandó asesinar a sacerdotes y se mandó a poner una bomba que estalló en el Arzobispado de México. Fue un atentado contra el lienzo original donde fue plasmada la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe, que se encontraba en la Basílica, pero que gracias a Dios, la bomba no causo muchos daños graves a la imagen, sólo manchas de humo.

Es lógico saber que el pueblo mexicano en su mayoría ha sido y es católico, no iba a permitir todo este tipo de atropellos, pero sobre todo ! El dolor de que su Iglesia estaba siendo atacada y destruida !. !! Su Fe era atacada !!

Imagenes de los Cristeros y manifestaciones de simpatizantes en las calles de las ciudades y pueblos.
Era triste ver aquel tiempo desolador de nuestro pueblo: Campanas mudas, no más visitas al Santísimo, la alegría de la Iglesia vuelta miedo y temor, no más bautizos, no más misas, no más matrimonios bendecidos por la mano de Dios, no más confesiones, no más bendiciones para personas vivas y enfermas, no más nada de la Iglesia. ! Todos a la deriva sin poder comunicarse con Dios en su Santo templo!.

El nombre de Cristiada viene del nombre impuesto por la voz del pueblo. La Cristiada o la historia dramática y conmovedora de un pueblo que se siente agraviado en su fe y que, por tanto, desafía a un gobierno de hierro y a un ejército que lo aventaja en todos los terrenos menos en uno: el del sacrificio, el de su gran Fe. Lucha desigual, lucha bíblica, David contra Goliat.

Así pues que todo mundo vio que la regulación de esta Ley Calles, era directamente la de regular únicamente a la iglesia Católica. Estas regulaciones consistían en que los sacerdotes deberían registrarse ante la Secretaria de Gobernación para poder ejercer su ministerio y recibir de dicha dependencia su salario, dejando la iglesia de cobrar por derechos; estas medidas obligaron a la Jerarquía Católica (los Obispos) a rechazar y desobedecer dicha ley, obligando a los católicos civiles a agruparse en asociaciones religiosas como la UCJM, UCFM o sea la Acción Católica, que con la iniciativa de intelectuales mexicanos de filiación católica, fundaron la famosa Liga Defensora de la Libertad Religiosa, de la Legión Femenil de Santa Juana de Arco, que para defenderse legalmente de las leyes y actos del gobierno que consideraban justas,.declararon un boicot comercial que no logro su objetivo por la cerrazón del gobierno a pactar pero que dio frutos excelentes de Organización Civil; después juntaron más de 2,000,000 de firmas para pedirle al Congreso de la Unión la derogación de dichas leyes, petición que no fue escuchada, ya que dicho gobierno de Calles y algunos otros gobiernos, no gobernaban para la población sino para sus propios intereses. Esto propicio que para la fecha en que entraría la Ley Calles en vigor, los Obispos decretaron en unanimidad (o sea todos los obispos) que se cerrarán todos los templos al culto público en toda la República Mexicana, contando con el consentimiento y apoyo del Papa en ese entonces que era Pío XI, para el 30 de junio de 1926, declarando que no se podía obedecer a los hombres antes que a Dios y que no se podía ejercer el misterio sacerdotal con dichas leyes en vigor.

Las organizaciones Civiles Católicas, viendo que los medios legales a seguir se habían agotado, y el gobierno no cedía, se organizaron y formaron grupos medios armados para resistir y atacar al gobierno hasta vencer o morir, los primeros grupos en alzarse en armas fueron los de la zona de los altos de Jalisco, que fueron los más aguerridos y organizados y causaron gran descalabro al ejercito Nacional, y grupos en Colima y Zacatecas. Ya para finales de 1926 y 1927, la mitad de la Nación se encontraba en una especie de Guerra Civil, (mexicanos contra mexicanos) contra el gobierno faccioso de la República, las zonas con gran influencia armada de civiles fueron en su importancia: Jalisco, Colima, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán, Estado de México, San Luis Potesí, Morelos, Hidalgo, Guerrero, D.F. Tabasco, Puebla, Nayarit, Chihuahua, Aguascalientes y Oaxaca.

Cabe hacer mención que la ACJM (Acción Católica de la Juventud mexicana) fue fundada en 1913 y en 1917 estaba ya muy consolidada y fuerte. Pues la ACJM tuvo un papel fundamental en la Guerra Cristera. Hubo necesidad de reclutar a todos los militantes y dirigentes para defender a Dios y a la Patria.

Aunque no estaban todos de acuerdo, hubo que lanzarse a las armas. De aquí surgieron grandes soldados mártires y héroes por mencionar algunos, los Beatos Salvador, Manuel y David, de la ACJM de Zacatecas y los Siervos de Dios, Anacleto González Flores, los hermanos Jorge y Ramón Vargas González, Luis Padilla, Miguel Gómez Loza, Luis Magaña Servin, Ezequiel Huerta, Salvador Huerta y tantos jóvenes que decidieron dar su vida por su Dios y por su patria.

También es bueno mencionar grandes líderes como René Capistran Garza ( Presidente Nacional de la ACJM ), Manuel Bonilla, Heriberto Navarrete y todos aquellos miembros de la ACJM que hubieron de sacar adelante la prueba que Dios había puesto a la ACJM

El movimiento Cristero no sólo era tomar las armas y luchar contra el ejército que iba a las poblaciones a aprehender a los sacerdotes, sino también en el país se daban grandes manifestaciones, peregrinaciones y procesiones para apoyar a los cristeros, las manifestaciones alcanzaban millares de personas. Pero para el gobierno solo era "una reacción de indios embrutecidos por el clero y sumidos en el fanatismo".

Cabe recordar que muchas personas no podían dejar la misa, así porque sí. Lo que se hacía era que en lugares secretos, escondidos, en las montañas o cerros, se celebraba la Sagrada Eucaristía. Pero si eran sorprendidos por el ejército, todos eran asesinados en aquellos lugares, pero en otros casos se tomaban las armas y se luchaba hasta morir dignamente por Dios .

Al principio el movimiento Cristero se dio en pequeños lugares y muy dispersamente, pero como iba pasando el tiempo y como iban aumentando las represalias del gobierno, el movimiento iba tomando fuerza ya que, como era un movimiento armado, los Cristeros no tenían la preparación y el equipo para poder afrontar al Ejército, pero el tiempo pudo ayudarlos en su organización.

En Cocula, Jalisco, los Cinco Barrios que lo conformaban estaban custodiados por mujeres y hombres que cuidaban los templos. El movimiento se fue gestando lo mismo en Coalcomán en Michoacán, que en Santa María del Valle y Cocula en Jalisco, o en Santiago Bayacora en Durango .

Otro hecho triste de esta Guerra fue en Oaxaca ocurrido el 31 de Julio de 1926 cuando el gobierno quería tomar la Iglesia de los Siete Príncipes. Debido a que la población se encontraba amotinada y enfurecida por este hecho y se encontraban custodiando la iglesia, murieron 2 soldados. En respuesta a esto, el gobierno ordeno fusilar a muchas personas que se encontraban ahí .

El pueblo mexicano siempre que sabía que el ejército intervendría y tomarían las iglesias para destruirlas, se preparaban y se armaban y se iban a vivir ahí. Unos custodiando desde adentro y otros desde afuera. El ejercito al llegar al lugar y al encontrar alguna resistencia y como poseía mejores y más armas, simplemente abría fuego directo contra las personas.

Tal es el caso que ocurrió en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en Guadalajara un 3 de Agosto de 1926, con el rumor, como en Oaxaca, de que el gobierno intervendría la zona. Ante la noticia, la gente se preparó, vigilando todo el pueblo y viviendo en las iglesias. Al llegar un grupo de federales rápidamente se amotinaron contra ellos; más tarde volvieron a la carga con 250 soldados federales fuertemente armados; por su parte la población se defendía con lo que podía, pero el ejército tomó todo el pueblo. Al otro día los detenidos fueron llevados al cuartel (Hoy llamado Cuartel Colorado), aunque con una derrota, pero con el grito de: ¡Viva Cristo Rey!.

ORIGEN HISTÓRICO DEL GRITO: "VIVA CRISTO REY".

Fue escuchado por primera vez el Martes 06 de Enero de 1914 cuando se consagra la Patria del Sagrado Corazón de Jesús en la Catedral Metropolitana de México. Este grito fue indulgenciado por el Papa Pío XI el 15 de Abril de 1927, como indulgencia planetaria a todos los mexicanos que lo invoquen en artículo mortis si comulgados o confesados o por lo menos contritos de sus pecados pronunciasen con los labios o por lo menos con su corazón el grito "Viva Cristo Rey" aceptando la muerte como enviada por el Señor en castigo a nuestras culpas, de allí que en cada ejecución que hiciera el gobierno en cada mexicano se escuchara este grito, de aquí el nombre que se les daba a los "CRISTEROS"

Durante agosto, se realizaron seis levantamientos armados en Acatzingo Puebla, y el del estado de Oaxaca cerca de Sayula, con grandes movimientos, pero no muy exitosos, como fueron los sangrientos eventos de Acámbaro y Tlaxiaco, el levantamiento del 2 de agosto de 1926, en Cocula y el del 4 del mismo mes en Sahuayo en Michoacán.

El movimiento más importante fue en Valparaíso Zacatecas, cuando el 14 de agosto de 1926 por la noche apareció Don Pedro Quintanar, personaje de gran importancia en toda la lucha Cristera, que en un principio fue el encargado de liberar a un párroco detenido. Así, se sumó a la lucha y ayudó a sus amigos que eran numerosos, pues había sido jefe de las defensas contra Villa. Se preparó el levantamiento que Aurelio Acevedo y sus amigos tenían preparado desde el primero de agosto, ya que el gobierno al saber de la presencia de Quintanar se movilizó más rápido. Se realizó la movilización en Peñitas y Peñas Blancas. Quintanar entraba a combate el 29 de agosto a Huejuquilla el Alto (Jalisco), comenzó así, la primera lucha cristera en forma, quedando como vencedores con el grito ahora triunfante de: ¡Viva Cristo Rey!.

Para el gobierno todo esto que iba pasando era una gran afrenta, ¿Cómo era posible que un grupo de rebeldes fanáticos le ganara al gobierno?. !Pues sí, así era, pero todo esto era gracias a la gran ayuda de Dios!

Además de Cocula, el movimiento en el estado de Jalisco, comenzó a ganar terreno con ocho pueblos más: Tlajomulco, Etzatlán, Belén, Refugio, Tepatitlan, Zapotlanejo, Ciudad Guzmán, Chapala, Atengo, Ayutla y Tecolotlán, que respondieron a la lucha con gran valor y entrega.

Nicho Hernández, jefe de la tropa de los Altos.
Los meses de noviembre y diciembre, se caracterizaron por movimientos tranquilos y el continuo desconocimiento por parte del gobierno, como lo demuestra Vizcaíno en Francisco el Grande: "Ningún problema militar afecta a la república hoy... Hay gavillas formadas por fanáticos que se han lanzado en aventuras rebeldes". Las medidas del gobierno no servían de nada y sólo provocaba más levantamientos. Y cuando en 20 municipios del estado de Jalisco (20 de 118) había habido levantamientos, entre agosto y diciembre, el general en jefe de la región militar declaraba a la prensa: "no existe problema militar en Jalisco". Era cierto que en ese estado no ocurrían levantamientos que inquietaran al gobierno salvo en Zacatecas, Durango y Guanajuato.

El gobierno al ver como iba creciendo el movimiento cristero, aumento más las aprehensiones a sacerdotes y fieles y aumento más los asesinatos, muertes y atentados contra los fieles y las iglesias, pero esto, sólo hacia que aumentaran más los grupos cristeros, y estos surgían con el tiempo mucho más organizados y un poco más armados, pero siempre con la convicción primordial de defender su Fe, su amor a Dios, su amor a la Virgen de Guadalupe y siempre con el grito: ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!

El inicio del conflicto armado se desarrolló por diferentes zonas, primero el norte de Jalisco y sus confines con Guanajuato, el occidente y sur, con el golpe del 28 de Diciembre al 9 de enero desde San Gabriel, a los pies del volcán de Colima, llevando el canto de : "Tropas de María, vamos a la guerra", y por último con más actividad, los Altos de Jalisco.

A continuación un corrido " Mexicanos a la lucha " que fue escrito por motivo de la Guerra Cristera . Tal corrido se hizo en base al Himno Nacional Mexicano. (Recordemos que un corrido es una forma de expresar el sentir de las personas y plasman la historia que viven en ese momento)

CORO
Mexicanos, furioso el Averno
A esta patria sus huestes lanzó,
Venceremos a todo el Infierno
Con la Reina que el Cielo nos dió.

I
¡Madre, madre! tus hijos te juran
Defender con valor y denuedo
El tesoro divino que el Cielo
Bondadoso en tu imagen nos dió.
Aunque luche el Infierno y sus huestes
Por destruir nuestros templos sagrados
No podrán esos fieros tiranos
Arrancar de nuestra alma a Jesús.

Coro
Mexicanos, furioso el Averno
A esta patria sus huestes lanzó,
Venceremos a todo el Infierno
Con la Reina que el Cielo nos dió.

II
Si el tirano nos lleva al cadalso
Defendiendo tu honor y tu gloria,
Nunca, madre, obtendrán la victoria
Porque aliento nos da nuestra fe;
Ni el martirio de dura cadena,
Ni la cárcel, el hambre, el dolor,
Temeremos ¡oh Virgen Morena!
Con tu amparo invencible y tu amor.

Coro
Mexicanos, furioso el Averno
A esta patria sus huestes lanzó,
Venceremos a todo el Infierno
Con la Reina que el Cielo nos dió.

III
Ciñe ¡oh Reina! corona de olivo,
a esta patria que el dedo divino
Señaló como eterno destino,
Y si osare la CROM, tu enemiga,
Infestar con su aliento este suelo,
Manda ¡oh Reina invencible! del Cielo
A las huestes que Cristo formó.

CORO
Mexicanos, furioso el averno
De Sonora las huestes lanzó
Venceremos a todo el Infierno
Con la Reina que el Cielo nos dió.

Existen otros corridos de la Guerra Cristera, tales como : Corrido de Martín Díaz, Corrido de los combates de San Julián, Corrido de Victoriano Ramírez "El Catorce", Corrido del Padre Mendoza, Corrido de la Unión Popular o de Quirino Navarro, Corrido de Valentín de la Sierra, Corrido de López y Castañón, Corrido de la toma de Mezquitic o del Padre Montoya entre otros muchos más.

El 21 de Abril de 1927, al ser desterrados seis Obispos, entre ellos el Arzobispo de México Don José Mora y del Río, éste sostuvo violento diálogo con el Ministro de Gobernación, Adalberto Tejeda, quien les dijo: "ustedes son los jefes de la Revolución" a lo que contestó valientemente, por los seis el Arzobispo de México: "Señor, el Episcopado no ha promovido ninguna revolución. Pero ha declarado que los seglares católicos tienen el derecho innegable de defender por la fuerza los derechos inalienables que no pueden proteger por medios pacíficos" - replicó Tejeda: "Esto es rebelión" - contrarreplica el Arzobispado: "Esta es legítima defensa contra la tiranía injustificable".

ALGUNOS DE LOS PERSONAJES QUE MÁS ACTUARON EN EL CONFLICTO

PAPA PIO XI (Aquiles Ratti 1857-1939) Romano Pontífice de 1922 a 1939. A éste Papa le tocó intervención en el conflicto armado Y concedió al Episcopado Mexicano la suspensión del culto público en toda la República Mexicana, y quien puso las bases para pactar con el gobierno para la pacificación de los levantados en armas, bases que no respetaron. Murió en Roma en 1939.

<MONSEÑOR LEOPOLDO RUIZ FLORES, (1865-1941). Arzobispo de Morelia Michoacán. Le tocó ser delegado Ad Referéndum de Papa en los arreglos del conflicto religioso con el Presidente Emilio Portes Gil, incumpliendo las normas dadas por el Papa, murió en Morelia el 12 de Diciembre de 1941. Obispo contrario a la defensa de los católicos por la vía armada.
Papa Pio XI
Papa Pio XI. Pidió cancelar todo culto religioso hasta llegar a un acuerdo entre la Iglesia y el Estado para evitar más muertes.

MONSEÑOR PASCUAL DIAZ Y BARRETO (1875-1936). Nació en Zapopan, Jal. Jesuita, Obispo de Tabasco, le tocó participar en lo arreglos como secretario del Arzobispado Leopoldo Ruiz, incumpliendo con las normas dadas por el Papa, murió siendo Arzobispo de México el 19 de Mayo de 1936. Obispo contrario a la defensa de los Católicos por la vía armada

MONSEÑOR JOSÉ DE JESÚS MANRIQUEZ Y ZARATE, (1884-1951). Obispo de Huejutla, Guerrero, Obispo partidario de la defensa armada de los católicos. El creía que la resistencia armada triunfaría y derribaría al gobierno de la República por masón. Cuando el Presidente Calles dijo que el conflicto religioso "Era cosas de mujeres" en una carta pastoral le contestó al Presidente: "Miente el señor Presidente de la República al asentar tal afirmación Debe de saber que acá, en estas lejanas tierras, sumidas perpetuamente en la barbarie y bañadas por un sol africano, existe un hombre, un cristiano, que tendrá el valor, con la gracia divina, de sufrir el martirio si es necesario, por la causa sacrosanta de Cristo y su Iglesia". Calles lo mandó aprender y lo desterró de la nación por su atrevimiento y osadía. Murió en el destierro. Gran defensor de los cristeros.

DWIGHT WHITNEY MORROW (1873-1931). Nació en Huntington, West Virginia. Embajador de los Estados Unidos en México. Fue quien con su influencia forzó a los Obispos a desoír las recomendaciones del Papa para llegar a un arreglo favorable al conflicto (favorable para el gobierno). Él mismo hizo en borrador y en inglés los acuerdos del arreglo. Se dice que era infiltrado de la masonería para dejar con vergüenza a la Iglesia con los arreglos, cosa que así sucedió, porque con los arreglos no se consiguió nada por lo que se peleaba. La Iglesia tuvo que seguir con las mismas leyes represivas.

ANACLETO GONZÁLEZ FLORES (1889-1927). Tal vez el más entusiasta de los intelectuales cristeros. Profesor de historia patria, tejedor de rebozos, líder obrero y abanderado del poderoso movimiento acejotamero en Jalisco. Nace el 13 de junio de 1889 en Tepatitlán de Morelos Jalisco. Es capturado el 31 de marzo y pasado por las armas la madrugada del 1 de abril de 1927 en el Cuartel Colorado en Guadalajara.

"Maestro" Anacleto González Flores

RENE CAPISTRÁN GARZA (1898-1974).


MIGUEL PALOMAR Y VIZCARRA (1880-1968).

ENRIQUE GOROZTIETA VELARDE (1890- 1929). General en jefe de los Ejércitos Cristeros que pusieron en jaque al gobierno durante más de dos años y medio. Capturado el 1 de junio de 1929 en la Hacienda del Valle en Jalisco y muerto ese mismo día. Su cadáver fue expuesto en la plaza mayor de Arandas.

Jefe Cristero muerto
Jefe Cristero muerto
Arriba:General Enrique Goroztieta antes de partir a la campaña Cristera. Abajo: Cadáver del General Enrique Goroztieta, uno de los principales jefes cristeros.

PLUTARCO ELIAS CALLES (1887-1945). Presidente de la República Mexicana del 01 de Diciembre de 1924 al 30 de Noviembre de 1928. Nacíó en Guaymas, Sonora, el 27 de Enero de 1887. Hijo natural de Plutarco Elías y de Jesusa Campusano; cuatro años después su madre se casó con Juan B. Calles tomando el apellido primero de su padre y el segundo de su padrastro. Murió en México D.F a la edad de 70 años el día 19 de Octubre de 1945. Fue quien originó el conflicto religioso de 1926-1929, quiso aplicar la Constitución, expidiendo la Ley reglamentaria del artículo 130 el 04 de Enero de 1926 y Ley reformatoria del Código Penal sobre delitos del fuero común en materia de Culto Religioso y Disciplina Externa entrando en vigor el 14 de Junio del mismo año, esto fue lo que llevó a los Obispos a suspender el culto en todos los templos de la República Mexicana el 31 de Julio de 1926 y que dio lugar a los católicos con la venia del Episcopado, a levantarse en armas contra el gobierno, una vez agotados todos los medios legales pacíficos para lograr la libertad de la Iglesia. Apoyado por Álvaro Obregón, Emilio Portes Gil, Gral. Joaquín Amaro, y muchos otros. Existían además entre los 39 Obispos que había entonces en la República, partidarios de la lucha armada y otros en contra, pero la mayoría era neutral, pedían que siguieran dialogando o actuando con medios legales, medios que ya se habían utilizado y que el gobierno ya había rechazado, incluso se formó una comisión de 3 Obispos para que se trasladaran a la ciudad de Roma para estar cerca del Santo Padre y de la Secretaría de Estado, para informar verazmente sobre los acontecimientos que se fueran presentando durante el tiempo que durara el conflicto, presididos por el Arzobispo de Durango, Monseñor José María González Valencia, los Obispos de León Guanajuato, Emeterio Valverde Téllez y el de Tehuantepec, Oaxaca, Genaro Méndez del Río.

Plutarco Elías Calles
Presidente Plutarco Elías Calles. Decretó la llamada Ley Calles que dió motivo al levantamiento Cristero.

La sangre de los Mártires

En la Guerra Cristera se dieron muchísimas muertes de muchos mexicanos que amaban a su patria, pero sobre todo amaban a Cristo Jesús, a María y a Dios Padre. Varios de esos mexicanos pertenecieron a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (A.C.J.M.) y hoy algunos son Santos, desde el día 21 de Mayo del 2000.

Ahora veremos como se dieron tantas muertes en todo el país de varias personas y de varios miembros de la ACJM.

Centenares de mexicanos seglares ofrecieron su sacrificio en la Cristiada: los que, sin ninguna ambición personal se lanzaron al campo, indefensos casi, y a exponerse a sufrimientos atroces cotidianos y a una muerte fácilmente previsible, y sólo por defender los derechos de Dios realizaron la hazaña más gloriosa que podía realizarse. Otros muchos "votaron con sus vidas" sin haber tomado nunca las armas; pero su voto era evidentemente válido también.

Fusilamiento de un cristero
Fusilameinto de José Valencia Gallardo y Nicolás Navarro.
A José Valencia Gallardo, de León y de la A.C.J.M., le arrancaron la lengua porque animaba a sus compañeros de martirio... Le cortaron la mano que había podido desprender de las ligaduras y señalaba al cielo. Y lo acribillaron a tiros y deshicieron el cráneo a culatazos. Nicolás Navarro, golpeado en la cara hasta quebrarle los dientes y hacer saltar sangre por los ojos gritaba con coraje: "¡Animo, compañeros, acuérdense de la causa que defendemos!" y apuñalado expira diciendo: "¡Sí, yo muero por Cristo, que no muere jamás! ¡Viva Cristo Rey!". Había, además, perdonado a sus verdugos, rasgo frecuentísimo en estos mexicanos testigos de Dios. Otros cinco jóvenes murieron junto con éstos.

La osadía del Gobierno no perdonaba a nadie y por medio del Ejército mataron a muchas personas sin importar la clase social, rango religioso, edad o estado de salud, incluso hubo muchas muertes de niños. Muchos murieron con una gran valentía, con un gran entusiasmo, con gran amor a su Dios y a su Iglesia como sus padres había inculcado. En el grupo de Parras, destaca Antonio Acuña, de 20 años, que se yergue ante los mercenarios que van a asesinarle: "Ustedes son soldados pagados. Son del mal gobierno, y van a disparar sus armas contra mí, que soy soldado de Cristo Rey". Eulogio Ortiz quería obligar al P. Mateo Correa, de Valparaíso, Zacatecas, a que revelara la confesión de los cristeros a quienes iba a fusilar. "Puede Ud. fusilarme, pero no ignora que un sacerdote debe guardar el secreto de confesión. Estoy dispuesto a morir". Y muere fusilado con los otros.
Sacerdote fusilado
Asesinato del Padre Mateo Correa por no revelar identidades ni escondites de los Cristeros.

A un chiquillo de 13 años, preso por Cristero, le proponen alistarse en el ejército, a cambio de la vida: "Primero muerto. Odio al gobierno perseguidor. Es mi enemigo. ¡ Fusílenme ! " Se llamaba José Sánchez del Río y era de Sahuayo. Por sus calles atravesó, a las once de la noche, y escoltado por el ejército, vitoreando a Cristo Rey. La fosa estaba ya cavada. Deja un recado a su madre: "Que nos vemos en el cielo. ¡Viva Cristo Rey!" y es muerto cobardemente de un tiro en la cabeza.

Es también en Puebla, dónde la Guerra Cristera causa estragos. Uno de los primeros mártires, el comerciante poblano José García Farfán. En el aparador de su tienda había letreros subversivos: "Sólo Dios no muere ni morirá jamás. Cristo vive, Cristo reina, Cristo impera ¡Viva Cristo Rey!". El no arrancarlos fue su crimen. Al fusilarlo, el jefe del pelotón lo provocó: "¡A ver cómo mueren los católicos!" "Así", repuso el viejo, apretó un crucifijo contra el pecho y gritó: "¡Viva Cristo Rey!"

El párroco de Chalchihuites, Zacatecas, Don Luis Batis, aprehendido con sus muchachos de la A.C.J.M., intercede por ellos: "Yo le doy mi vida. Disponga de ella; pero no les haga nada a estos jóvenes. Mire: este Manuel Morales es casado, tiene su esposa y sus tres hijos pequeñitos. Estos dos jóvenes son el sostén de sus familias. Tienen sus madres ancianas que no cuentan con más apoyo que ellos". A lo que replica Manuel Morales: "Mire, señor Cura, con gusto doy mi vida y se la entrego a Dios. El cuidará de mi esposa y de mis hijos. Que se haga la voluntad santísima de Dios". Los otros se llamaban David Roldán y Salvador Lara. Todos gritaron: ¡Viva Cristo Rey! y fueron asesinados.

Cristeros colgados
Cristeros colgados a un costado de la vía férrea. Escenas de éste tipo muestran la crueldad y cobardía del Gobierno de Calles, el cual argumentaba que se defendía la Soberanía Nacional.
Este "votar" con vidas fue tan repetido, que el relato sólo puede ser tan monótono como el de los que votan 'con papeles sellados en la oficina municipal' "A veces hay colorido especial, como en la muerte de aquel Tomasito de la Mora, seminarista colimense, de la A.C.J.M. y de la Liga. Amenazado, no desistió de ayudar a los cristeros del Volcán. Lo dejaron escoger el árbol en que lo ahorcarían y tuvo el rasgo de humor de escoger uno bajo el cual había reposado Juárez, "para que ya no fuera lugar de maldición". El soldado le iba a echar el lazo, y el muchacho no lo dejó: "No me toque, desgraciado. Me mancha. Porque ustedes son soldados del diablo, y nosotros de Cristo Rey". Le preguntan su última voluntad: "ante Dios tengo muchos asuntos que arreglar: primero, pedirle que quite la venda que ciega a ustedes; pedir por mis padres; pedir por la Iglesia y por la Patria. Nada pido por mí: Cristo tiene méritos adelantados para salvar a millones y sé que Él me salvará porque soy de los suyos y muero por Él. ¡Que viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!".
" El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad "
Catecismo de la Iglesia Católica

Con el Padre Miguel Agustín Pro cayó su hermano Humberto, íntegro muchacho, dedicado en cuerpo y alma a la propaganda religiosa. El Padre Pro impartía su ayuda ministerial confesando en una banca del Paseo de la Reforma, predicando a choferes y albañiles, proveyendo despensas de familias caídas en la miseria por causa de la persecución. Tras ellos rodó Luis Segura Vilchis, implicado en el fallido intento de la bomba contra Obregón. Tenía preparada admirablemente la coartada, y por testigo nada menos que al propio Obregón, al que se atrevió a acercarse y a hablar, en los toros. Se entregó para salvar a los Pro, que él sabía inocentes. No los salvó ni se salvó, porque la felonía no cumplió su palabra. Así que él murió, no por dinamitero, sino por la caridad para con sus hermanos. Y murió, como las mismas fotografías lo muestran, sereno, erguido, confiando únicamente en Cristo. Duerme en el Tepeyac ¡a unos 6 metros de don Antonio López de Santa Anna!

Juan Bonilla Manzano, joven impresor, de la ACJM de Tlalpan, de la Adoración Nocturna y de la Liga, fue de aquellos soldados improvisados del grupo del Ajusco, faltos de todo, salvo de desinterés absoluto. Lo cogieron por traición de un hacendado (de San Diego de Linares, Méx.) y fue fusilado con los brazos en cruz, precisamente a las tres de la tarde del Viernes Santo de 1927 (15 de abril), en el Monte de las Cruces. De él, como de pocos mártires, quedaron relativamente abundantes escritos del fin (su diario, cartas a su madre y a su novia).

Muerte del sacerdote Agustín pro
En la foto, vemos el fusilamiento del sacerdote Agustín Pro Juárez el 23 de Noviembre de 1927.
Observemos que fueron muchas muertes, todas se dieron de manera diferente y en circunstancias diferentes, varias de estas fueron muy tristes y lamentables, pero siempre con el consuelo de la vida eterna que Dios dá a los que mueren por Él.

Porque las mujeres no se quedaban atrás, aunque no todas se alistaran en los Batallones de Santa Juana de Arco para abastecer a los cristeros, correr el albur de burlar a los de Calles o ser burladas y destrozadas por ellos. Pero dondequiera florecía el heroísmo... La madre de Valencia Gallardo, al recibir los restos de su hijo, le besa los pies y se vuelve a la Virgen: "¡Mártir! ¡Gracias, Madre mía! Era tuyo". Y aquella otra, ante su muchacho, al que azotaban porque repartía hojas del boicot, y querían hacerle revelar nombres: "¡No digas, hijo!".

María de la Luz Camacho se pone su traje mejor (de seda verde) para ir a ser acribillada por las balas de los camisas rojas de Garrido Canabal, en Coyoacán... Aquella profesorcita, Éster Alvarez, asesinada en Tajimaroa, por llevar a sus alumnas al templo...

En un triste capítulo tienen que ser escasas las páginas escritas por los mexicanos que usaron sangre por tinta, o que por lo menos estaban en disposición generosa para derramarla. Sus hermanos y sus hijos viven y alternamos con ellos. Viven los mismos ideales que aquéllos y se esfuerzan por no revolverse, ya que deben crecer juntos con los ramos degenerados de la estirpe.

"Pero vosotros mirad por vosotros; os entregarán a los tribunales, seréis azotados en las sinagogas y compareceréis ante gobernantes y reyes por mi causa, para que deis testimonio ante ellos. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése se salvara."
San Marcos 13,9. 13

Cristeros y su atuendo característico: ropa sencilla de manta, su carrillera, sus armas y su Cruzifijo.
LA BATALLA DE TEPATITLAN.

En esta lucha desigual entre las fuerzas regulares e irregulares, como en todo ejército militar debidamente entrenado para la guerra, guiados por estrategia y profesionales, con todo el apoyo económico y político del gobierno contra el pueblo civil levantado en armas para hacer respetar su fe, su iglesia, sus sacerdotes, que no contaban con dinero, con profesionales ni estrategas, ni con el apoyo de bélicos de otros países, pero sí con el apoyo moral de todo un pueblo que se confesaba católico, en esto se resume todo el movimiento cristero, todo lo demás es tinta vertida en muchos libros y muchas palabras de los pocos cristeros que aun viven y de la tradición oral que de ellos hemos recibido. En esta guerra hubo muy buenas batallas para las filas cristeras que si no hubiera sido por la traición o entreguismo de muy pocos, hubiera resultado en un triunfo completo, con un nuevo gobierno, nuevas políticas, nueva educación. Una de las batallas, de las mejores y con buen resultado para los cristeros, que por cierto fue ganada, fue aquí a 35 kilómetros de este pueblo, en Tepatitlán. Esta tuvo lugar el 17 de marzo de 1929, tuvo resonancia nacional, pues fue la batalla más fuerte de toda la Cristeada, pues en ella se manifestó ya la alta organización de la batalla, y los grupos reclutados en regimientos de los que se componía el Ejercito Regular Libertario, comandado por el jefe militar cristero de la brigada de los Altos, el Padre J. Reyes Vega (el Pancho Villa de sotana) al mando de 4000 hombres ya fogueados con 2 años de lucha quienes se enfrentarían a tropa de línea como 500 federales y unos 4000 agraristas traídos con engaños de la Huasteca Potosina dizque "para darles tierras en los Altos". Comandados por el Gral. Pablo Rodríguez, quienes llegaron como a las 4 de la mañana a lo que hoy se conoce como "Españita", donde se detuvieron para hacer la exploración a la ciudad que dormía tranquilamente; después se dio la orden de avanzada a discreción llenando la calle de entrada. Pero las tropas cristeras ya estaban apostadas en las azoteas de la Presidencia Municipal, de la Parroquia y algunos templos y de muchas casas particulares esperándolos. Allí fue donde se soltó la matazón.
Ejército de la República luchando contra los Cristeros
Ejército federal atacando a los cristeros en Tepa. Más de la mitad de los federales murieron en esta sangrienta batalla.

Por la calle Industria (hoy 16 de Septiembre), donde hoy es la Sagrada Familia y la Calzada Españita, el Puente de la Villa, la calle Constitución, donde hoy es la Gasolinera de la entrada a Tepa viniendo de Arandas, fue donde se trabo la feroz batalla donde salió perdiendo el gobierno, que fue agarrado a dos fuegos, desde las azoteas y otros que le salieron por detrás. No tenían los federales y agraristas donde esconderse o correr, pues se dice que tres cuartas partes de los que entraron no salieron vivos. Hay discrepancias entre el número de muertos, pero los vecinos aseguran que las bajas pasaban de 3,000. El doctor Juan Martín del Campo abunda al respecto: "Yo vi pilas de muertos, primero llenaron una noria como de 12 metros de profundidad por 3 de ancho, luego una zanja de 3 x 3 metros, luego una pila muy alta de cadáveres en donde hoy es el campo de Fut-bol a un lado del panteón, y otra pila frente al portal de los que juntaron en la plaza. Los pocos que quedaron vivos fueron perseguidos hasta Pegueros. En esta batalla fue muerto el Padre Vega, que para demostrar su valentía y dar ánimos a sus soldados, se les hecho encima con todo y caballo a unos 30 agraristas, quienes le mataron el caballo y callo encima de él y al momento de quererse levantar le dieron un tiro en la frente en el lado izquierdo, la bala le salió por el lado derecho de la parte de atrás de la cabeza, lo llevaron a su casa todavía vivo donde un sacerdote que permanecía escondido le administro los últimos sacramentos, lo confesó durante media hora y allí murió.

Ejército de la República luchando contra los Cristeros
Jesús Navarro, presidente municipal de Tepatitlán durante la ocupación cristera.

El padre Vega montando al Baby. Murió al intentar desaforar a un regimiento del gobierno que permanecía pertrecho en una hacienda después de la batalla en Tepatitlán.

Las guerras son tristes y duras, y más cuando estas son civiles, donde se matan todos contra todos, pues los odios se desatan y no hay quien los contenga, y las más peores son las guerras religiosas, donde se mata en el nombre de Dios o de la religión. Espero que nunca se vuelva a matar en el nombre de Dios en nuestra patria, ni que el gobierno quiera volver a imponer formas de creencias ni de dominio arbitrario. Pero el hombre es un enigma, nunca aprende del pasado, y las cosas se pueden repetir, esperemos que la cordura y la tolerancia sean las que imperen.

Lo que el Gobierno decía sobre el conflicto Cristero.

La cuestión religiosa

Declaraciones. Publicada en el periódico World de Nueva York, el 23 de Febrero de 1926. Esperanza Velázquez Bringas, México ante el mundo. Ideología del Presidente Plutarco Elías Calles, 1927, s.p.

El párrafo octavo del Artículo 130 de la Constitución Política de nuestro país, dice textualmente: "Para ejercer en los Estados Unidos Mexicanos el ministro de cualquier culto, se necesita ser mexicano por nacimiento." Los sacerdotes extranjeros cuya presencia en México no se ha tolerado más, habían estado burlando con toda conciencia advertencias de la Secretaría de Gobernación para que dejaran de ejercer ministerio, dedicándose a cualquier otra actividad si deseaban permanecer en el país. Sin atender estas observaciones los sacerdotes a que me refiero, continuaban ejerciendo su ministerio en violación al Artículo 130 constitucional, y casi todos ellos violando, además, el Artículo 3, que establece en su párrafo segundo: "Ninguna corporación religiosa ni ministro de algún culto podrán establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria." Por lo tanto, y sin que tal medida significara persecución religiosa a ninguna Iglesia, ni menos entrañara sentimientos de animosidad para ningún extranjero, un gobierno que quisiera cumplir con sus obligaciones constitucionales, no tenía otro camino que hacer salir del país a los violadores constantes de su ley fundamental.

Contrastando con la actitud de los sacerdotes expulsados, han habido numerosos ministros de otros cultos que, en obediencia de los textos constitucionales, no ejercen su ministerio y se dedican a otras actividades legales como la de enseñanza en colegios de educación secundaria o la dirección u orientación de las actividades convenientes a su Iglesia, pero sin ejercer su ministerio por actos de culto y dejando a los ministros mexicanos la obra propiamente confesional de su religión. Estos ministros no han sido si serán molestados. Como ocurre siempre, cuando de cuestiones de México se trata, se ha querido desfigurar los hechos presentando al pueblo de los Estados Unidos una cuestión simple de obediencia y respeto a la ley fundamental de nuestro país como una campaña de persecución religiosa  que necesariamente sería desagradable y hasta inexplicable en un país en donde, afortunadamente, las materias eclesiásticas y religiosas han podido estar siempre ausentes de la legislación civil y política; porque, en los Estados Unidos, las religiones reinan pacíficamente en el terreno moral y no se han complicado hasta ahora por lo menos mezclando las cosas espirituales con las temporales, no saliéndose de su esfera legítima de acción para invadir el campo de la política.

Otra manifestación de hechos desfigurados a este propósito ha sido en estos días la afirmación de que se han clausurado numerosas escuelas en México, cuando lo que ha sucedido, en realidad, es que, al localizarse conventos, cuya existencia no está autorizada por las leyes vigentes, y al clausurarse esos conventos se han encontrado escuelas anexas de enseñanza primaria, en oposición con lo que establece el Artículo 3 constitucional, no habiéndose cerrado estas escuelas, sino exigiéndose se ajusten a las condiciones de dicho precepto. Aún cuando no se hubiera producido la reciente manifestación política de desobediencia y oposición a las leyes fundamentales del país, que hizo el jefe de la Iglesia Católica Mexicana, en cumplimiento de su deber de guardar la Constitución Política del país, habría procedido en la forma que lo ha hecho, cuando hubieran llegado a su conocimiento casos concretos de desobediencia a la Constitución; pero se comprende fácilmente, dada la historia de nuestro país y la experiencia dolorosa de los resultados que ha tenido en México la intromisión del clero Católico en el desarrollo pacífico de las instituciones nacionales, de las cuales ha sido tradicionalmente enemigo, que se procurara, especialmente ante la posibilidad de una nueva intromisión del clero Católico mexicano en materias de orden temporal y político, la exclusión de los elementos extranjeros no permitidos como ministros de culto por la Constitución y que sólo podrían dar al problema que apuntaba caracteres más serios o difíciles precisamente por su condición de extranjeros.

Por lo que respecta a la actitud futura del Gobierno de México hacía los sacerdotes católicos o ministros de cualquier culto, ciudadanos americanos, no podría ser distinta de la adoptada para con los de otra nacionalidad; pero hay que decir que los casos de violaciones a la ley por ciudadanos americanos a este respecto, son menos numerosas que los de nacionales de otros países porque, casi sin excepción, los ministros americanos de Iglesias no católicas se ajustan, mientras residen en México, a lo que la ley ordena, y no son, por lo mismo, molestados, logrando el desarrollo y la prosperidad de sus iglesias por la obra de ministros mexicanos, viviendo tranquilamente y respetados entre nosotros con sólo no ejercer actos de culto.

El Gobierno de México, buscaba proteger a los mexicanos de los extranjeros codiciosos y que en aquel tiempo se querían apoderar de los diversos recursos de México (y hoy todavía se da eso, pero de otra forma). Pero ¿por qué detener y cerrar escuelas donde había sacerdotes extranjeros y mexicanos católicos, los cuales enseñaban a los más pobres y necesitados?

Ciertamente cumplía una Ley Constitucional, pero ¿Por qué en vez de eso, mejor hubiera mejorado las condiciones de vida del mexicano y procurado todos sus derechos en sus trabajos , los cuales casi no tenía en aquella época? Y esto era también un deber Constitucional del Gobierno. ¿Por qué no exigía a los ricos y empresarios extranjeros que se pagara lo justo a los trabajadores mexicanos?.

Algo curioso que se daba en aquel tiempo en México, es que los ricos, los dueños de haciendas y terratenientes, no querían la educación de los trabajadores y sus hijos. Ya que temían perder todo, ya que una persona educada podría exigir sus derechos y un pago justo a su trabajo. ¿Acaso el Gobierno los detuvo?

LA LEGISLACIÓN SOBRE CULTOS NO PRETENDE LA "DESCATOLIZACIÓN" EN MÉXICO

Declaraciones.  Mensaje a The New York Times para explicar el significado de la "Carta pastoral del Episcopado Mexicano". México D.F., Agosto de 1926. APEC., gav. 17-bis, exp. 28. "Declaraciones del General Calles", ff. 99-107

El New York Times nos pide una exposición del asunto religioso provocado por la actitud de jefes de la Iglesia Católica que pretenden desconocer y confiesan violar y desean seguir violando la Constitución mexicana, y aunque son ya perfectamente  conocidos del público americano los orígenes de esta cuestión, que analicé detenidamente en declaraciones anteriores, hechas a los periódicos de Hearst, no tengo inconveniente en considerar otros aspectos de la actitud rebelde que indico antes, para lo cual me referiré al documento que con el nombre de " Carta pastoral colectiva del Episcopado Mexicano " hicieron publicar, el 25 del presente mes, arzobispos y obispos católicos de México, porque lo que se dice en dicho documento y las falsedades que en él se asientan, son las justificación más perfecta del gobierno que presido.

Pretenden los firmantes de la pastoral a que me refiero, que las disposiciones del gobierno actual en materia religiosa " imposibilitan en absoluto la predicación, administración de sacramentos, el culto en general" , y que por virtud de esas disposiciones " se hallan en imposibilidad de continuar ejerciendo su ministerio".

Es absolutamente falso que disposición alguna del gobierno  federal ya no digamos imposibilite, sino siquiera limite, dentro de los templos o lugares destinados al culto, la predicación religiosa, y por lo que toca a la administración de sacramentos, no hay disposición ninguna que impida o dificulte administrarlos, dentro o fuera de las Iglesias.

Disposiciones de esta naturaleza, que serían las únicas que podrían invadir lo sagrado de las conciencias y herir sentimientos religiosos que para nosotros han sido y son perfectamente respetables, en tanto que no se manifiesten en actos ilícitos ajenos al mismo terreno espiritual de conciencia, nunca las hemos dado ni pretendido darlas. Y sí, apoyándose en hechos falsos, los arzobispos y obispos que firman la carta pastoral dicen " que no pueden tolerar vejaciones a los principios relativos a la constitución de la Iglesia ", no vemos por qué puedan extrañarse, en buena lógica, de que nos suceda lo mismo a nosotros al no estar dispuestos a tolerar vejaciones a los principios relativos a la Constitución de la República; con la circunstancia de que las vejaciones y ataques y desobediencias a la Constitución del país, en ellos, constantes e indiscutibles, en tanto que de nuestra parte para ellos no hay sino las sanciones y represiones a que las leyes obligan cuando, abandonando su campo único de acción: el de las conciencias de los católicos, tratan de invadir e invaden esferas de política y de gobierno y provocan movimientos de desorden, e incitan, velada o claramente, a la rebeldía.

Podía esperarse, y esperaba toda la opinión de México, que en esa pastoral, por la que los arzobispos y obispos tratan de justificar su actitud, se expusieron concreta y definidamente "los motivos que imposibilitan el ejercicio de su ministerio" y las leyes "que prohíben la predicación y administración de sacramentos, y el culto en general". Y no sólo lo hacen, sino que, de la lectura atenta de ese documento, se desprende claramente que tres son solo los motivos de la actitud del clero, fuera de su propósito general de desconocimiento de la Constitución de 1917, y de la Constitución de 1857, y aun de las Leyes de Reforma.

Estos motivos concretos son: primero, el temor de perder lo que ellos llaman bienes sagrados, y que desde las Leyes de Reforma, selladas con años de cruentas luchas, todo mexicano sabe y siente que son bienes de la nación; segundo, la exigencia del gobierno a los sacerdotes encargados de templos, de dar a las autoridades municipales el aviso que exige la ley; es decir, el registro de los sacerdotes ante autoridades del gobierno, y tercero, la creencia de que el propósito del gobierno es descatolizar al país, en beneficio, piensan ellos, de algún otro credo religioso.

Por temor a lo primero concluyen su pastoral repartiendo excomuniones y amenazando, con el calificativo de traidor, a los católicos que denuncien bienes sagrados, lo que demuestra que los tienen contra lo que ordenan las leyes, no hechas por nosotros, sino dictadas desde hace 60 años, y sostenidas desde entonces; aunque podrían haberse ahorrado esa admonición y esa amenaza a los católicos de México, de quienes, según parece, tenemos mejor opinión nosotros que los obispos mexicanos, porque un más alto sentido moral en el pueblo, resultado de la Revolución, pos de la Reforma, las denuncias a bienes del clero hechas por católicos, con el fin de enriquecerse con el tanto por ciento que les correspondía de las denuncias, lo que no impidió, por otra parte, a la Iglesia Católica, volver a aceptarlos en su seno cuando, ya enriquecidos , en ellos o sus hijos, quisieron dejar de ser "traidores a la Iglesia", para seguir siendo casi siempre traidores a los intereses y los ideales de la colectividad mexicana.

Para evitar estos procederes interesados, y para elevar el móvil del gobierno, y para moralizar al pueblo, nos proponemos lograr la modificación necesaria de las leyes, a fin de que ahora el cumplimiento de la Constitución no se traduzca en beneficio personal de nadie, sino de enriquecimiento del país, por el uso colectivo de los bienes del clero.

Por lo que refiere al "aviso" que los sacerdotes encargados de los templos deberán dar, para cumplir con el párrafo XI del Artículo 30 de la Constitución de la República, y que tanto alarma e indigna al Episcopado Mexicano, no es una exigencia nueva, sino una obligación constitucional que pide que el encargado de un templo, en unión de 10 personas de su credo religioso, avise a la autoridad municipal quién es la persona que está a cargo del referido templo; que dé noticia de los cambios que haya en el cuidado del templo, y que se pida permiso para abrir al público templos nuevos, todo con fines elementales de registro y hasta de estadística, fuera de que no se concibe cómo el gobierno, que representa a la nación, que es dueña de los templos, pudiera ignorar quiénes están encargados de la vigilancia y custodia de esos bienes . Sin haber hecho un estudio especial sobre esta cuestión, nos resistimos a creer que exista algún país bien organizado en donde, en alguna oficina de gobierno, no se lleve un registro semejante, como se llevan, aunque no sea sino de exigencias elementales de higiene, de policía, etc., registros cuidadosos de todos los sitios destinados a servicios públicos.

Por lo que refiere a la afirmación del Episcopado mexicano, de que el gobierno procura, no como lo manda la Constitución, la libertad de cultos, sino la descatolización de México, diremos solamente que no puede señalarse un acto o una disposición legal intentada o aplicada únicamente a los sacerdotes católicos, sino se trata, en todo caso, de disposiciones generales para hacer efectiva la separación de la Iglesia y del Estado, entendiendo por Iglesia no sólo la católica, como pretenden los obispos, sino cualquier credo religioso que se traduzca en manifestaciones de culto externo, y que, por lo mismo, tenga, por sus aspectos o relaciones con la colectividad, necesidad de ser reglamentada para que la libertad de cultos exista efectivamente .

Para agotar de una vez el tema, y porque desde el primero de agosto el gobierno ya no traducirá su criterio en palabras, sino en acciones, voy a señalar ligeramente todo lo que prohíbe y todo a lo que obliga la última ley que reforma el Código Penal, y que establece sanciones para los delitos contra la Constitución, advirtiendo que esta ley a que voy a referirme es, según expresión del Episcopado mexicano, la que ha venido a hacer imposible el culto religioso, porque " imposibilita en absoluto el culto religiosos, administración de sacramentos y el culto en general ".

El decreto a que me refiero cumpliendo lo que ordena la Constitución, prohíbe que lo sacerdotes de cualquier culto sean extranjeros. Este aspecto de la cuestión ha quedado resuelto por la salida de casi todos los sacerdotes extranjeros que ejercían actos de culto externo, o por la aceptación, de otros sacerdotes extranjeros, de dedicarse  a actividades que no constituyan aspectos confesionales de su religión . Esta medida, a que nos obligaba la ley, ha beneficiado al clero mexicano por razones elementales de competencia profesional.

Fija reglas sobre la educación en escuelas particulares en donde se imparte enseñanza primaria, dejando en libertad completa para impartir enseñanza religiosa en las escuelas de carácter secundario, técnicas, comerciales, superiores en general, universitarias, etcétera.

El Episcopado, en la pastoral que comento, aconseja que los padres de familia  cumplan en su hogar " la grave misión de educadores que Dios les ha confiado", que es exactamente la tesis que sostuvo el gobierno de México al iniciar la discusión de ese aspecto educativo.

No se permite el establecimiento o el funcionamiento de órdenes monásticas, porque lo prohíbe la Constitución, y lo prohibía la de 1857 y lo prohibían las Leyes de Reforma. Las órdenes monásticas no constituyen, que sepamos; condición esencial ni indispensable para el culto religioso, ni su prohibición implica ataque o vejación al aspecto confesional de la religión católica. Los países más católicos, y gobiernos católicos, han expulsado o disuelto repetidas veces, en el curso de la historia, distintas órdenes monástica, sin que hayan perdido algunos de sus gobernantes su carácter " de hijos amados de la Iglesia Católica ".

Se prohíbe que un individuo, en ejercicio del ministerio o sacerdocio de cualquier culto religioso, incite públicamente, por medio de declaraciones escritas o prédicas o sermones, a sus lectores u oyentes al desconocimiento de las instituciones políticas o a la desobediencia de las leyes, de las autoridades o de sus mandatos.

Probablemente es este artículo el que, a juicio del Episcopado mexicano, " imposibilita la predicación ", lo que indica que se aprovecha o deseaba aprovecharse el púlpito no sólo para prédica religiosa sino para incitar al desconocimiento de las leyes, o para hacer propaganda en contra del gobierno, en general, para fines no religiosos, de naturaleza política.

Tendríamos verdadera curiosidad de conocerla gobierno suicida que tolerara, en cualquier país, ataques a la Constitución, a sus leyes o a sus gobernantes, en las Iglesias, aunque se toleren y aunque toleremos nosotros con frecuencia todo género de ataques en las tribunas que no son de naturaleza religiosa, es decir, en los periódicos, en mítines políticos, o en lugares en donde no se aproveche un estado de conciencia religioso, que implica siempre obediencia casi pasiva o mansedumbre espiritual, y en donde so puede haber controversia sobre las ideas expuestas por el sacerdote.

Se prohíbe la formación de agrupaciones políticas cuyo título tenga calificativos que los relacionen con alguna confesión religiosa. Es decir, no podrá haber en México un partido que se llame "Partido Católico", ni "Partido Protestante" , aunque los protestantes y los católicos tienen perfecto derecho, y lo ejercitan constantemente, de agruparse en organizaciones políticas. Lo único que se desea evitar es que con la designación de un nombre de iglesia, la "lucha política" tome caracteres de "lucha religiosa", con las consiguientes manifestaciones pasionales. Para un observador o un crítico inteligente, esta disposición protege a los católicos, ya que con las aplastantes mayorías liberales de los grupos políticos organizados en nuestro país, la derrota de un candidato católico sería casi segura por el solo hecho de la denominación religiosa de su partido. Hay indiscutiblemente  en los Estados Unidos dos millones de católicos en el Partido Republicano y en el Partido Demócrata, y a nadie se le ocurre, ni tendría éxito si lo intentara, organizar un Partido Católico para reunir así en un solo bando políticos republicanos y demócratas católicos.

Se prohíbe que actos religiosos de culto público se celebren fuera de los templos. Cuando lleguemos en México aun estado de conciencia colectivo, resultado de la educación de las masas, que se traduzca en respeto para todos los credos y en respeto también para las leyes, no habrá inconveniente, de seguro, en permitir actos de naturaleza religiosa fuera de los templos; pero mientras prevalezca la intolerancia, especialmente de los sacerdotes católicos, que hay en la actualidad, permitir esto sería motivo de trastorno público constante.

Sólo recordaré, en prueba de esta intolerancia de los sacerdotes católicos, los no raros ataques a ministros protestantes o a gentes tomadas por tales en pequeñas poblaciones de México, siempre por incitación del cura del lugar y la sería amenaza de los curas de la Iglesia de Guadalupe el año pasado, a un grupo de turistas norteamericanos que desearon visitar la Basílica como obra de arte, amenaza de vida que impidió el gobierno, haciendo saber a los sacerdotes de Guadalupe que haría fuego sobre ellos la gendarmería montada en el caso de que atacaran, como habían ofrecido hacerlo, a los turistas americanos, sólo porque eran protestantes.

Por la misma razón de intolerancia, no se permite que los ministros de culto usen trajes talares o característicos de su profesión en público, aunque no es verdad, como se ha pretendido  hacer creer, que se prohíba el que los individuos, hombres o mujeres, usen medallas u objetos religiosos, debiéndose interpretar el artículo relativo como una prohibición que se extiende a los individuos no sacerdotes, de usar trajes especiales o distintivos " característicos", lo que no es caso de las medallas o de las cruces, o de los rosarios, por ejemplo, porque estos objetos no son característicos, y pueden ser usados por su valor artístico o su belleza como joyas, por católicos o mahometanos.

Esto y lo anteriormente comentado, dice, en resumen, el decreto a que me refiero, y por esto se juzgará, como han juzgado ya en México los católicos conscientes y de buena fe, que  no se imposibilita ni se pretende imposibilitar la predicación, la administración de sacramentos o el culto en general, ni hay, por tanto, en la actitud del Episcopado Mexicano, otro móvil que el intentar, en el peor de los momentos para sus intereses, volver a una condición política y social semejante a la que existía por los años de sesenta  en México, por la derogación de las Leyes de Reforma y de la Constitución de 17 y hasta la de 57 (que en estos puntos de carácter religioso es tan avanzada como la anual), intento que, naturalmente, va a traducirse en la más clara derrota del mal clero que ha olvidado su función espiritual y sueña en dominios de orden temporal anacrónicos.

Los fieles católicos en México, siempre han tenido muchísimo respeto por su religión y todo lo que implica ello, es decir sus sacerdotes, ministros y templos. Ahora bien , era falso muchas veces que solo se pedían explicaciones por las escuelas anexas a conventos e iglesias. ya que lo que se hacía era cerrar la escuela y cerrar el templo o convento y se llevaban presos a los sacerdotes. Era lógico saber la respuesta de los fieles por sentirse heridos al ver dañado de alguna forma su religión y su sentido de amor a Dios y responder de tal forma, pero ninguna vez eran los ministros de la Iglesia Católica los que incitaban a la rebeldía o violencia.

Por otra parte, cuando no ocurría rebeldía por temor al Ejército Nacional, y se cerraba la Iglesia del lugar, el pueblo buscaba junto con el sacerdote, la forma de continuar celebrando misas (porque el pueblo de México siempre ha sido devoto, pero nunca fanático); y pues lo que se hacía era celebrar la Santa Misa en lugares ocultos como en cerros o montañas, he ahí el hecho de celebrar en otros lugares distintos a los templos. Y cuando el Ejército sabía de estos lugares ocultos y sorprendía al pueblo en misa, en muchas ocasiones sin preguntar nada, eran asesinados todos los fieles junto con el sacerdote y los que sobrevivieran eran llevados a la cárcel.

En otras ocasiones cuando se sabía que el Ejército llegaría a un lugar, los fieles ayudaban al sacerdote a esconderse, ya que siempre si lo encontraban lo llevarían a la cárcel. Y según el gobierno no había nada que imposibilitara la predicación o culto en general. Y es también que si no encontraban al sacerdote, se asesinaban a personas hasta que alguien revelara dónde se encontraba el sacerdote escondido, y que según para el gobierno, eran los buenos católicos.

Cristero torturado
En la foto vemos a un Cristero que es torturado en un lugar público como escarmiento para los otros.
Por otra parte, ciertamente los sacerdotes, por medio de sus sermones o predicaciones, ponían en forma clara al pueblo que debería haber una mejor forma de vida de los fieles y que solo lo podrían lograr exigiendo sus derechos, tal como ocurrió en la Independencia de México en 1810. Pero parece que al Gobierno no le gusto esto. ¿Se sabrá el motivo algún día?

Actualmente gracias a Dios en México se puede celebrar la Santa Misa en cualquier lugar, en un clima cordial con el Gobierno, siempre y cuando se mantenga un orden legal.

LA OBSERVANCIA DEL ARTÍCULO 130

Carta. Enviada al Arzobispo José Mora y del Río y el obispo de Tabasco Pascual Díaz. México D.F., 19 de Agosto de 1926. APEC., gav 3. exp 137. " Arzobispos ", ff. 30-36.

Señores José Mora y del Río y Pascual Díaz.

Presentes

Me refiero a su oficio de fecha 16 del presente, por el que en uso del derecho de petición que establece el Artículo 8 constitucional, solicitan del ejecutivo de mi cargo que interponga su influencia " para que sean reformados de la manera mas efectiva " los artículos constitucionales que consideran ustedes contrarios a sus intereses, así como las prescripciones penales con que se les ha sancionado, y que, " en tanto se logra esta reforma ", se suspenda la aplicación del decreto relativo a dichas sanciones penales y de los mismos artículos de la Constitución, de modo se cree " una situación de tolerancia " contraria a las leyes.

Como la facultad de iniciar leyes o decretos compete, como lo señala el Artículo 71 de la Constitución, al presidente de la República, a los diputados y senadores, al Congreso de la Unión y a las Legislaturas de los estados, han ejercitado ustedes correctamente su derecho de petición al dirigirse a uno de los capacitados para iniciar leyes; pero debo decirles, con toda sinceridad , que soy el menos adecuado para atender esa petición, y para iniciar las derogaciones y reformas constitucionales que se solicitan, porque los artículos de la Constitución que se impugnan se hallan en perfecto acuerdo con mi convicción filosófica y política, por lo que no puedo ser yo quien presente ni apoye ante el Congreso General una iniciativa semejante.

Esta misma convicción explica mi negativa a derogar o ignorar las modificaciones del Código Penal expedidas por Decreto Presidencial, en virtud de facultades extraordinarias concedidas por el Congreso y que establece sanciones penales para las violaciones de los artículos de la Constitución a que me refiero, así como mi negativa también, terminante y definitiva, ara faltar a mis deberes como gobernante burlando la protesta que rendí, ante el pueblo de México, al tomar posesión de mi cargo, ofreciendo guardar y hacer guardar la Constitución General de la República.

Si en vista de mi negativa a olvidar las leyes y a iniciar  su derogación o sus reformas, se quieren agotar los medios legales para el logro de los deseos que entraña su solicitud, tiene ustedes aún expedito el recurso de dirigir su petición a los diputados y senadores, al Congreso de la Unión o a las Legislaturas de los estados; y por lo que se refiere al Decreto Presidencial que establece las sanciones penales cuya derogación u olvido piden, hay también el recurso de solicitar su derogación o sus reformas por el Congreso de la Unión o, si se juzga que ese decreto va más allá de los que la Constitución ordena, recurrir ante tribunales del orden federal, en juicio de amparo, en los actos concretos de aplicación o ejecución en que dicha ley pase de la esfera de simple mandamiento abstracto.

Refiriéndose ahora a lo que puede considerarse exposición de motivos de la petición a que me acabo de negar, y para la clara comprensión de los puntos de vista del ejecutivo, deseo expresarles lo siguiente: No es exacto, como afirman ustedes, que se haya pensado hacerles, ni menos que se les haya hecho, el cargo de rebeldía " por haber suspendido el culto público en los templos". Considero, como ustedes, de que se suspenda el ejercicio de una profesión, por parecer a los profesionistas, o a los directores de los profesionistas, inadmisibles las condiciones que las leyes señalan para su ejercicio profesional, no es un acto de rebeldía, y la suspensión del culto católico en los templos, cualquiera que sea la duración de dicha suspensión de culto, es problema ajeno en absoluto del gobierno.

Los actos que hemos considerado y consideramos de rebeldía, son los que consistían en alzamientos públicos y en abierta hostilidad para abolir o reformar la Constitución Política de la República por procedimientos que la misma Constitución no señale, así como todos aquellos actos por los que se oponga resistencia ilegal al incumplimiento de las leyes o que se traduzcan en delitos contra el orden público, en cuyos casos el gobierno procederá de modo que el castigo alcance no sólo a los que puedan considerarse como elementos pasivos o relativamente irresponsables, sino, como es de estricta justicia, a quienes por su actitud o sus prédicas provoquen los actos de rebelión.

Manifiestan también ustedes en su exposición preliminar que la principal razón para no haber intentado la reforma de esos artículos constitucionales desde que fueron incorporadas las Leyes de Reforma a la Constitución General de la República, y el no haber gestionado la derogación o la reforma de la Constitución de 1917, se debió a que los gobernantes, " por un motivo o por otro no urgieron de hecho la observancia de tales artículos", con lo que de la práctica se fue creando la situación de tolerancia ilegal que piden subsista, y se refieren ustedes, muy especialmente a las iniciativas enviadas por el señor Carranza al Congreso durante su período presidencial, pidiendo algunas de las reformas que, para las reformas perdidas, hay que partir de " la más sincera independencia de la Iglesia y del Estado, de suerte que tanto la Constitución como las Leyes Orgánicas y los Reglamentos no sean sino una fiel interpretación de ese supremo postulado" para lograr " que el Estado no sólo no dicte leyes prescribiendo proscribiendo religión alguna, sino que ni entre a legislar en asuntos religiosos"; con todo lo cual apoyan ustedes la petición del reconocimiento de la personalidad de su Iglesia.

Debo decir a este respecto que si es verdad que el Artículo 1 de la Ley de 25 de Septiembre de 1873 reconoce personalidad a las iglesias, puesto que establece " que el Estado y la Iglesia son independientes entre sí ", ese postulado, que era una simple aspiración en la Ley de 1873, ha quedado convertido, ya no en aspiración sino en realidad, en el Artículo 130 de la Constitución vigente, que estatuye en su párrafo quinto : " La Ley no reconoce personalidad alguna a las corporaciones religiosas denominadas iglesias", por lo que resulta anacrónico, dentro de nuestro régimen constitucional pretender resucitar el viejo problema de la Iglesia y del Estado, es decir, de un Estado dentro de otro Estado, cuando ya el artículo vigente constitucional fue hecho más allá de la ordenación contenida en la Ley de 1873 y eliminó de modo completo ese problema, no reconociendo personalidad alguna a las iglesias y estableciendo que los ministros de los cultos serían considerados sólo como personas que ejercen una profesión y que estarán estrictamente sujetos a las leyes que sobre la materia se dicten.

Para concluir, y refiriéndome a la libertad de conciencia, de pensamiento, de culto, de enseñanza, de asociación y de prensa que piden en su escrito, debo manifestarles que estas libertades, en los términos y alcances que les concede la Carta fundamental del país, se hallan concretamente consignadas en los Artículos 3, 6, 7, 9 y 12 de la Constitución, cuya observancia estricta y honrada me propongo de acuerdo con los textos constitucionales y con los decretos y reglamentos expedidos, en tanto que el Congreso General y la mayoría de las Legislaturas de los estados modifiquen la Constitución, o mientras que la Suprema Corte de Justicia, en los casos de leyes derivadas de la Constitución, no señale, por sentencia, limitaciones o modificaciones de procedimiento en la ejecución de las Leyes Reglamentarias. 

Sufragio efectivo. No reelección 

México D.F., a 19 de agosto de 1926

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 


Y esa era siempre la postura del Gobierno. Tal vez, las iniciativas eran buenas pero la forma de aplicarlas y llevarlas a cabo, eso era el gran problema del conflicto cristero.

LA CUESTIÓN RELIGIOSA

Declaraciones. Mensaje de Año Nuevo al pueblo de México

México D.F. Periódico El Universal Año XI, Núm. 3721, 1 de Enero de 1927

Después también aprovechar esta oportunidad para repetir 10 meses después de iniciada la desobediencia a las leyes de México por el alto clero católico, lo que exprese desde un principio, y que no ha sufrido modificación por la actitud, en ocasiones sediciosa rebelde, de dicho clero; que el actual gobierno no ha pretendido, ni pretende, combatir el legítimo ejercicio o desarrollo de ninguna actividad religiosa; que cuestiones de fe o de credo, o de dogma, se hallan en absoluto fuera de la acción y de las finalidades del gobierno; que tengo el mismo sincero respeto por todas las manifestaciones de conciencia o de credo religioso, y que es una burda patraña, imaginada por la reacción clerical, que el gobierno no haya procurado o querido en cualquier instante destruir o combatir alguna fe religiosa.

Cabezas de cristeros
Soldado federal con cabezas de criteros asesinados en lugares públicos.
En esta materia, como en todas las que han sido objeto u origen de resistencia a la ley, o de dificultades a la acción reconstructiva del gobierno, he procurado y conseguido que no fuera nuestra acción de estricto apego a la ley la actividad de los enemigos; y me he mantenido en un plano de perfecta seriedad, no permitiendo que una conducta de doctrina y de ley, como es la que he seguido y ordenado, sea oscurecida por la pasión, por espíritu de represalias o por rencor político.

La cooperación de los demás poderes y el valiosísimo contingente de orden y de respeto del Ejército Nacional; han hecho y harán seguramente posible que el país salga airosamente de una verdadera época de pruebas . A pesar de las maniobras criminales para alterar la paz, y de las gestiones hechas cerca de miembros del ejército para torcer los nobles fines de esta institución nacional sostén de la seguridad y del derecho patrio, todos sus componentes, hasta hoy, se han mantenido  en perfecta disciplina, dentro de las órbitas de acción que las leyes señalan, y el gobierno alienta la firme esperanza de que continuaran así para prestigio del ejército y de la República; pero si los intereses y los rencores, empeñados en reabrir un ciclo de guerra internas, pudieran llegar a conseguir que nuevamente la infidencia manchara la que debe ser la institución más alta y noble del país ,el gobierno tiene la seguridad absoluta de que recibirían los culpables el inmediato castigo.

Pero es aquí que uno se pregunta: ¿Entonces qué significaban tantas muertes y destrucción de templos en todo el país y mucho de ello, hecho por el Ejército?, ¿Por qué por una parte se decía que había libertad de culto y por otra, se cerraban las Iglesias?, ¿Por qué si todo era dentro de la ley, cientos de mexicanos eran torturados y asesinados de una forma vil en el país?

! Parecería que la actitud del Ejército del que habla el Gobierno no es el mismo que vemos en las fotos. !

Y cosas así se dieron respuestas por parte del Gobierno a los católicos, ya que la Religión Católica era y es, la principal en todo el territorio nacional mexicano, con un poco más del 90% de la población.

Cabe hacer mención que el 21 Junio de 1929, la Guerra Cristera, parecía llegar a su fin con un acuerdo de la Iglesia y el Gobierno. El presidente Portes Gil logró acordar un pacto con la jerarquía católica (la cual, implícitamente, había apoyado el levantamiento) que acabó con el conflicto directo entre la Iglesia y el gobierno, pero no así con las acciones de algunos de los sublevados, quienes siguieron combatiendo. Este último prometió respetar la vida de jefes cristeros, pero tan pronto entregaron las armas los cristeros, el Gobierno mando al Ejército, matar a estos cristeros en todo el país para eliminar cualquier peligro de cualquier nueva rebelión. Pero estos asesinatos iban provocando nuevamente descontento en el pueblo y fue en 1934 cuando se produjo un nuevo levantamiento ( conocida como "La Segunda" ) que fue en menos proporción y se dió en los estados de Colima, Zacatecas y Durango. La Iglesia tuvo que intervenir para evitar más derramamientos de sangre. Todo terminó cuando, en 1936, falleció Lauro Rocha, el último jefe cristero.

General Lauro Rocha último jefe cristero. Muere asesinado después de pactarse la paz.
La mayoría de los tres años de la Guerra Cristera estuvieron plagados de guerrillas, vencidos y vencedores, y en toda la República hubo actos heroicos, que a fuerza de estar repitiéndolos se volvería aburrido y monótono.

a Guerra Cristera dejo miles de muertes y cuantiosos daños en el país, pero los ideales de amor a Dios fueron defendidos, aunque para el Gobierno y algunos cuantos fue fanatismo, para los Católicos fue una victoria, un valor, una Fe inquebrantable ante el enemigo de todos los días y que se presenta de diferentes formas: el demonio.

Descansen en paz todos aquellos que dieron su vida en cualquier época, por amor a Dios, a Cristo y a María.

" Dichosos de ustedes, si los injurian por ser cristianos, porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes "
1 Pedro 4,14




Información tomada de la Página Web de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana de Puebla, México en:

http://www.geocities.com/acjm.geo/



y artículos escritos por Rafael Morales en la Revista Panorama Alteño de San Ignacio Cerro Gordo


El Coro de San Ignacio
Tradiciones:
Los Velorios
Nuevas Pinturas


  Comentarios al WebMaster en contacto@sanignaciocg.com
  Copyright ©2001 - Ing. Jorge Rosales Contreras
  Todos los Derechos Reservados.
  Guadalajara Jalisco, México.